Bienvenido a "Memorial de don Alonso de Diego", el fascinante y realista relato de la vida de un soldado español del siglo XVI

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Memorial de don Alonso de Diego

Se muestran los artículos pertenecientes al tema Uniformología.

11/09/2005

Sargento Diego de Jódar, 49 años

jodar2.jpgEste bravo sargento de infantería castellana monta guardia tras la batalla de Centla (1519). Lleva arnés completo, necesario al manejar el pesado montante. El diseño de la armadura es el típico del siglo XV, similar al usado paor los caballeros que lucharon en la Guerra de Granada. Es una pieza de diseño italiano, con peto de dos piezas y cortos falsetes reforzados con cota de mallas. Asimismo, se toca con una borgoñota reforzada con babero. Además de con la espada de lazo y la daga de riñones que lleva al cinto, este caballero se arma con un poderoso montante de a dos manos, dotado de arriaz de gavilanes rectores y puentecillos a los lados. El recazo ocupa más de un palmo en la parte superior de la hoja. Por debajo de éste, dos resaltes triangulares guardaban la mano izquierda del luchador a modo de doble arriaz.

Dado el gran número de piezas del arnés y su condición de hidalgo segundón, Diego de Jódar solía cubrirse la armadura con un barniz anticorrosivo de color negro, lo cúal le confería el aterrador aspecto de un escarabajo gigante. El montante era un arma de diseño alemán, la favorita de los lansquenetes "doblesueldo". La misión de estos hombres era la de, una vez trabadas las picas de dos cuadros enemigos, salir valerosamente de la protección de las espaldas de los piqueros para apartar las lanzas enemigas a base de poderosos tajos (lo peligroso del cometido era compensado por sueldo doble, de ahí el mote). Diego de Jódar combatió en Italia a las órdenes de Diego García de Paredes, el llamado Sansón extremeño, del que aprendió el uso de dicha arma.
11/09/2005 12:14 Enlace permanente. Tema: Uniformología No hay comentarios. Comentar.

24/05/2005

Rodelero Alonso de Diego, conquistador (20 años)

uniforme1.jpgSu aspecto presenta una curiosa mezcla europa e indíngena, medieval y moderna. Lleva camisa de paño y, en vez de calzas, cubre sus piernas a la manera de los labriegos y gente sencilla, con dos perneras independientes. Siguiente una práctica muy popular lleva una atada a la cintura y otra caída desde la rodilla. Para el observador contemporáneo resulta algo chocante la presencia en las calzas de la "bragueta", la protuberancia redondeada que cubría y resaltaba los órganos viriles. Pero en el siglo XVI nadie le daba mayor importancia, por ser algo evidente. Incluso se podía usar como bolsillo. También ha sustituido su calzado de cuero europeo por sencillas y cómodas alpargatas indias, por lo que ha descosido la punta de sus perneras (que probablemente ya estuvieran rotas) para dejar asomar el dedo pulgar del pie y afianzar mejor el cordón de sujeción del calzado.

En su cinturón lleva una cuchara de palo -que junto al cuchillo eran los únicos cubiertos que se necesitaban en la época- y una bolsa de cuera donde guarda sus ganancias (sobretodo pendientes y adornos de oro indígenas). Asimismo, y colgando de una cuerda, una bolsa llena de frijoles y tortas de maíz para recuperar energías y matar el hambre. A su espalda lleva enrollada una manta india.

Protege su cuerpo con una brigantina formada por cientos de pequeñas placas de mental, cuyos remaches asoman regularmente sobre la capa de cuero que los cubre, mucho más adecuada que el peto de acero para el clima y el tipo de guerra con los indios, donde no era necesario guardarse de armas de hierro. Por el contrario conserva su gola y casco de metal, perfectos para proteger el cuella y la cabeza de los numerosos dardos y pedradas tan habituales en las contiendas del Nuevo Mundo. El casco es un morrión del llamado tipo español, abombado, sin cresta y rematado por un peculiar pico ganchudo. Sus alas protegen el rostro y la nuca, tantos de golpes como de los rayos del sol, sin mermar la visibilidad y sin atosigar. Completa sus defensas con una rodela de acero, perfecta tanto para cubrirse de los dardos y las flechas como en la lucha cuerpo a cuerpo.

Nuestro belicoso protagonista descansa tras una escaramuzaa en campo abierto contra las tropas de la Triple Alianza. En previsión de un contrataque se mantiene alerta, y no ha limpiado la sangre de la hoja de su espada. Este modelo "de punta y corte" con una elaborada guarnición de lazo fue heredado de su difunto amo, don Diego de Jódar, y pertenecía a un noble italiano que combatió en la toma de Cefalonia (1500). La empuña de la forma habitual, pasando el dedo índice sobre el arriaz, ejerciendo así una presa más firme sobre la empuñadura.

A su izquierda se detalla (por ir en la parte trasera del cinto y no ser visible al lector) la daga "de mano izquierda" de este rodelero, del modelo llamado "de orejas", muy popular entre españoles e italianos. Además de combinarla con la espada en ausencia de la rodela, desarrollando el refinado arte de la esgrima "de juego estrecho", era muy apreciada como útil o apero, con el que cortar casi de todo.

Parcialmente extraido de: "Hombres y armas en la Conquista de México. 1518-1521" Pablo Martín Gómez
24/05/2005 00:12 Enlace permanente. Tema: Uniformología Hay 1 comentario.


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